Dia europeo de los derechos de los pacientes

Día Europeo de los Derechos de los pacientes

El 18 de abril se conmemora el día Europeo de los derechos de los pacientes con el objetivo de defender sus derechos dentro de los distintos sistemas sanitarios.

El Día Europeo de los Derechos de los Pacientes se puso en marcha en 2007 con el fin de mejorar en Europa y en cada Estado miembro los principios recogidos en la Carta Europea de los Derechos de los Pacientes.

En EMBY nos hemos comprometido con la atención centrada en la familia y eso incluye adoptar estos derechos como una exigencia ética en nuestra atención.

Carta Europea de derechos del paciente

La carta europea recoge los derechos del paciente entre los cuáles se contempla el derecho a la prevención de la enfermedad y a acceder a los servicios de salud que precise cada persona, sin discriminación en función de los recursos, lugar de residencia o enfermedad.

Asimismo, es crucial el derecho a la información, al consentimiento y a la libre elección. Se incluyen también los derechos a la intimidad y la confidencialidad del paciente o usuario; al respeto del tiempo de los pacientes; al cumplimiento de los estándares de calidad, a la seguridad y a la innovación.

Por último, la Carta también recoge los derechos a la innovación, a evitar los sufrimientos innecesarios y el dolor, a un trato personalizado, a reclamar y a recibir compensación.

Nuestro marco legal

En nuestro país, los derechos del paciente se recogen en diferentes leyes y normas, tanto estatales como autonómicas.

En la Constitución Española seconsagra el derecho fundamental a la protección de la salud.

La Ley General de Sanidad del año 1986 estableció los derechos y deberes fundamentales del paciente, así como los principios generales de universalidad y equidad.

En 2002 entró en vigor una normativa específica, la Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica (Ley 41/2002).

La Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, en 2003, desarrolla la ordenación y coordinación de las actividades sanitarias en el conjunto del territorio.

El más reciente Real Decreto-Ley 7/2018 garantiza el acceso al Sistema Nacional de Salud en condiciones de equidad y de universalidad a todos los residentes en España.

Derechos de los pacientes

  • Derecho a medidas preventivas: Todo individuo tiene derecho a un servicio apropiado para prevenir la enfermedad.
  • Derecho al acceso: Todo individuo tiene derecho al acceso a los servicios sanitarios que requiera. Los servicios sanitarios deben garantizar un acceso equivalente para todos, sin discriminación debida a los recursos financieros, lugar de residencia, tipo de enfermedad o tiempo de acceso a los servicios.
  • Derecho a la información: Todo individuo tiene derecho al acceso a todo tipo de información sobre su estado de salud, los servicios sanitarios y cómo utilizarlos, así como a todo lo que la investigación científica y la innovación tecnológica pueda procurar.
  • Derecho al consentimiento: Todo individuo tiene derecho al acceso a toda la información que pueda permitirle participar activamente en las decisiones que conciernan a su salud; esta información es un prerrequisito para cualquier procedimiento y tratamiento, incluyendo la participación en la investigación científica.
  • Derecho a la libre elección: Todo individuo tiene derecho a elegir libremente entre los diferentes procedimientos de tratamientos y proveedores basándose en una información adecuada.
  • Derecho a la privacidad y confidencialidad: Todo individuo tiene derecho a la confidencialidad sobre la información personal, incluyendo información sobre su estado de salud y diagnóstico potencial o procedimientos terapéuticos, así como a la protección de su privacidad durante la realización de los exámenes de diagnóstico, visitas de especialistas y tratamientos médicos o quirúrgicos en general.
  • Derecho al respeto del tiempo del paciente: Todo individuo tiene derecho a recibir el tratamiento necesario en un período de tiempo predeterminado y rápido. Este derecho se aplica a cada fase del tratamiento.
  • Derecho al cumplimiento de los estándares de calidad: Todo individuo tiene derecho al acceso a servicios de alta calidad basados en la especificación y cumplimiento de estándares precisos.
  • Derecho a la seguridad: Todo individuo tiene derecho a estar libre del daño causado por el pobre funcionamiento de los servicios de salud, los errores médicos y la negligencia profesional, y el derecho de acceso a los servicios de salud y tratamientos que cumplan con estándares de alta seguridad.
  • Derecho a la innovación: Todo individuo tiene derecho al acceso a procedimientos innovadores, incluyendo procedimientos de diagnóstico, según los estándares internacionales e independientemente de consideraciones económicas o financieras.
  • Derecho a evitar dolor y sufrimiento innecesarios: Todo individuo tiene derecho a evitar todo el sufrimiento y el dolor posibles, en cada fase de su enfermedad.
  • Derecho a un tratamiento personalizado: Todo individuo tiene derecho a programas de diagnóstico o terapéuticos adaptados en lo posible a sus necesidades personales.
  • Derecho a reclamar: Todo individuo tiene derecho a reclamar si ha sufrido un daño y el derecho a recibir una respuesta o información adicional.
  • Derecho a la compensación: Todo individuo tiene derecho a recibir una compensación suficiente dentro de un período de tiempo razonablemente corto cuando haya sufrido un daño físico, moral o psicológico causado por un tratamiento proporcionado en un servicio de salud.
  • Compromiso EMBY

    En EMBY hacemos nuestros los derechos de los pacientes, y nos hemos comprometido con la atención centrada en las familias, Aquí puedes encontrar recogidos los principios que guían nuestra atención.

    • Establecemos relaciones terapéuticas para construir relaciones de confianza y respeto genuinas.
    • Construimos relaciones de empoderamiento con las familias, promovemos la participación activa y significativa de las mismas como colaboradores activos en sus cuidados de salud.
    • Escuchamos, buscamos el conocimiento integral de las familias para comprender qué significa la salud para ellas y conocer sus preferencias de cuidado.
    • Desarrollamos un plan de cuidados para que tenga sentido en el contexto de la vida de la familia.
    • Nos comprometemos con las familias en la creación de un modelo participativo de toma de decisiones, respetamos el derecho de las personas a elegir las intervenciones en salud que prefiera, y para ello:
    • Colaboramos en la identificación de las prioridades y objetivos relacionados con el proceso.
    • Intercambiamos información constantemente para asegurar la comprensión de las opciones disponibles, una decisión no comprendida es una decisión coaccionada.
    • Respetamos a las personas como expertas que son en sí mismas y en su vida.
    • Personalizamos los cuidados y servicios para garantizar que no se realizan desde la perspectiva del profesional o de la clínica.
    • Incorporamos las estrategias de autocuidado de las preferencias de aprendizaje de las personas, adaptando nuestros cuidados y servicios a las mismas.
    • Buscamos la retroalimentación de las familias para determinar la satisfacción en relación con el cuidado.
    • Nos comprometemos en formar a los profesionales de la salud en este modelo de atención centrada en la familia, esto se materializa en la inclusión en el plan anual de formación de actividades relacionadas con el empoderamiento, comunicación y/o toma de decisiones compartida.
    • Trabajamos en crear una cultura institucional que ejemplifique nuestro compromiso con los cuidados centrados en las familias, para ello:
    • Demostramos nuestro liderazgo y compromiso con este enfoque de cuidados.
    • Construimos ambientes de trabajo saludable para todos los trabajadores de la clínica.
    • Nos comprometemos con una política de protección de la familia, que incluye el compromiso con la conciliación familiar y la defensa de la maternidad.

    Referencias

    • Dancet, E. A. F., Van Empel, I. W. H., Rober, P., Nelen, W. L. D. M., Kremer, J. A. M., & D’Hooghe, T. M. (2011). Patient-centred infertility care: a qualitative study to listen to the patient’s voice. Human Reproduction, 26(4), 827-833.
    • Plataforma de organizaciones de pacientes
    Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

    Autor: Miguel García Fernández

    Genética y reproducción (II)

    Hablemos de genética y reproducción (II)

    Hay una cuestión que aparece recurrentemente en las consultas de reproducción asistida, «si nos hemos hecho el cariotipo y los dos estamos bien… ¿cómo puede ser que nuestros embriones puedan estar mal?»

    Para intentar responder a esta pregunta vamos a seguir desarrollando el tema de la genética y la medicina reproductiva.

    Recordamos el post anterior

    En el resumen del post anterior sobre genética y reproducción concluiamos explicando que todos los seres humanos tenemos 46 cromosomas, ni uno más ni uno menos, esa condición es la que denominamos “euploidía”.

    Entonces introducíamos las palabras «euploide» y «aneuploide». Cuando un individuo (persona, embrión, etc…) tiene 46 cromosomas entonces es euploide, en caso contrario es aneuploide.
    También explicábamos que los gametos, espermatozoides y óvulos, tienen 23 cromosomas para que, al juntarse, se forme un ser nuevo de 46 cromosomas.

    «Pero… ¿Si nosotros somos euploides….?»

    Un individuo, hombre o mujer, que sea euploide, debería tener gametos de 23 cromosomas, pero existen muchas circunstancias que provocan que esto no sea así.
    En primer lugar tenemos que saber que los gametos son células que se generan por división de otras células, en un primer momento esas células tienen 46 cromosomas, pero al final de su diferenciación, cuando ya se van a convertir en los gametos, se dividen en 2 directamente, generando 2 gametos de 23 cromosomas (meiosis).
    En esa última división puede haber un error y que los gametos tengan una carga cromosómica equivocada. Enla imagen siguiente os mostramos gráficamente cómo aparece un error en una meiosis y aparecen 2 ovocitos con 22 y 24 cromosomas respectivamente.

    eje hipotálamo hipofisis ovario

    ¿Podemos saber si un gametos está bien o mal?

    Estaría genial poder seleccionar solamente los gametos euploides cuando hacemos técnicas de reproducción asistida, pero para esto deberíamos, lo primero de todo, poder «diagnosticar» a los gametos. ¿se puede? Si… y no.

    Los gametos concretos que se van a utilizar para generar un embrión, el óvulo y el espermatozoide, no se pueden analizar, ya que habría que destruirlos. Pero sí que podemos hacer algunas cosas antes de llegar a ese momento.

    En el caso del hombre podemos coger espermatozoides antes de los tratamientos y analizarlos para saber cuántos son euploides y cuantos aneuploides. Es normal que todos los hombres tengan un porcentaje de aneuploides (en millones de divisiones alguno siempre falla) pero, si el porcentaje está por encima de un límite, entonces podemos suponer que los espermatozoides que vamos a utilizar para fecundar los óvulos tienen muchas papeletas de ser aneuploides.

    En el caso de la mujer no podemos hacer estos estudios, pero tenemos una estadística mundial que nos indica el porcentaje de embriones aneuploides que esperaríamos encontrar en una mujer cualquiera en función de su edad. Aunque cualquier mujer a cualquier edad puede generar embriones aneuploides, sabemos que según aumenta la edad aumenta ese porcentaje, y a partir de los 38 años ya entramos en zona de peligro.

    Y todo esto… ¿a dónde nos lleva?

    Tanto si encontramos muchas aneuploidías en los espermatozoides, como si la mujer tiene 38 o más años, entonces podemos sospechar que esos embriones que vamos a generar pueden ser aneuploides, y entonces podemos hacerles un diagnóstico directamente.

    Aquí aparecen dos términos que habrás escuchado en la consulta. Biopsia de embriones y diagnóstico genético preimplantacional (DGP o PGT). Os los explicamos.

    El diagnóstico genético preimplantacional es, básicamente, hacerle un cariotipo al embrión y saber si es euploide (46 cromosomas en 23 parejas) o aneuploide (cualquier otra alternativa).

    Para hacerte a ti el cariotipo te sacamos un poco de sangre, en el caso del embrión tenemos que esperar que haya hecho un montón de divisiones y que ya tenga un buen número de células (estadío de blastocito), generalmente esto sucede en el quinto día de incubación, entonces vamos a quitarle unas pocas células (3-7) de la zona del embrión que daría lugar más adelante a la placenta. Para hacerlo, vamos a utilizar varias máquinas del laboratorio (microinyector, láser, microscopio). Esta biopsia no daña el embrión y es la única técnica que existe ahora mismo para poder saber con certeza si el embrión es o no euploide.

    Referencias

    • Scarica, C., Cimadomo, D., Dovere, L., Giancani, A., Stoppa, M., Capalbo, A. & Canipari, R. (2019). An integrated investigation of oocyte developmental competence: expression of key genes in human cumulus cells, morphokinetics of early divisions, blastulation, and euploidy. Journal of assisted reproduction and genetics, 36(5), 875-887.
    • Townsend-Nicholson, A., Bolsover, S. R., FitzHarris, G., Shephard, E. A., Hyams, J. S. & Patel, S. (2022). Cell Biology: A Short Course (4.a ed.). Wiley-Blackwell.
    Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

    Autor: Miguel García Fernández

    En la salud y en la infertilidad

    En la salud y en la infertilidad

    “A mi no me pasa nada”, “nos han hecho pruebas y estamos bien”. Estas son frases muy habituales en la primera visita en una consulta de medicina reproductiva. Pero cuando una familia, tras meses o incluso años buscando una gestación, se coloca frente a un médico especialista en reproducción humana, lo más habitual es que haya uno o varios problemas de salud que están impidiendo o dificultando que este sueño se cumpla.
    En este post vamos a hablar de salud y de enfermedad, y de cómo estos conceptos afloran durante el descubrimiento de la infertilidad.

    ¿Cómo define la OMS la salud?

    “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta cita la encontramos en el Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que fue adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61, y que entró en vigor el 7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948 y es la que todos los profesionales de la salud hemos aprendido en nuestros respectivos estudios universitarios.

    ¿Cómo define la OMS la infertilidad?

    La infertilidad es un problema de salud mundial que afecta a millones de personas en edad de procrear en todo el mundo. Los datos disponibles indican que entre 48 millones de parejas y 186 millones de personas tienen infertilidad en todo el mundo.
    La infertilidad primaria es la incapacidad de lograr un embarazo, mientras que la infertilidad secundaria se refiere a no poder conseguir un embarazo después de una concepción previa. La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS proporciona más información sobre las numerosas causas primarias y secundarias de la infertilidad tanto en mujeres como en hombres.
    La infertilidad puede deberse a factores masculinos, femeninos, a una combinación de ambos o ser idiopática. En todo caso, tanto en las mujeres como en los hombres, los factores ambientales y de estilo de vida —como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad y la exposición a los contaminantes ambientales— se han asociado con menores tasas de fecundidad.

    No solo ausencia de enfermedad

    La definición de salud que nos da la OMS nos indica claramente que la salud no es solo cosa de enfermedades. Esta es una cuestión que es difícil transmitir a las familias en esos primeros contactos que mantenemos.
    “Si yo no tengo ningún problema, ¿porqué acudir a un servicio de medicina reproductiva? ¡yo no estoy enferma!” Pues la respuesta es sencilla. Los profesionales de la salud que prestamos nuestros servicios en las unidades de medicina reproductiva, ginecólogos, enfermeras, psicólogos, embriólogos, etc, tenemos como misión cuidar de la salud de las personas, no solo tratar enfermedades.
    Cuidar de la salud implica diagnosticar los problemas de salud y/o enfermedades (en ocasiones son la causa de la infertilidad), indicar y proporcionar los cuidados necesarios para la prevención, mantenimiento y tratamientos de los problemas y, cuando todo lo demás falla, proporcionar alivio, acompañamiento, apoyo y orientación para el afrontamiento de la situación.

    El afrontamiento del problema de salud

    “Llegamos sanos a la clínica, y salimos enfermos”. Esta frase también la hemos escuchado muchas veces. Y es la que nos motiva a escribir estas líneas.
    Descubrir que se padece una enfermedad o que se tiene un problema de salud es una situación de pérdida, y esto es lo que viven muchas familias que vienen a vernos, el descubrimiento de la infertilidad.
    La respuesta humana a la pérdida es el duelo, y el proceso por el que integramos esa pérdida en nuestra vida y seguimos hacia delante, es el afrontamiento.
    La infertilidad no es un problema de salud cualquiera, es trascendental, ya que implica el miedo a no poder tener hijos. Los tratamientos de reproducción asistida no son fáciles, pueden ser un reto físico, emocional, económico, familiar, por ese motivo es importante afrontar el problema desde el primer momento.

    Preparación de la primera visita en un centro de medicina reproductiva

    En muchos foros, en las redes sociales, en los chats de pacientes, se explica cómo preparar esa primera visita, qué preguntas hacer, qué aspectos se deben tener en cuenta para elegir, etc.
    Todas estas indicaciones están bien, y son totalmente acertadas, pero a nosotros nos gustaría añadir alguna cosa a esa preparación, y es cómo debes prepararte para esa primera visita con nosotros.

    • Si llevas meses intentando lograr una gestación y no ha sido posible entonces tienes un problema de salud, la infertilidad.
    • La infertilidad te está sucediendo a ti, no está sucediendo por ti.
    • Tener un problema de salud no es algo que te haga peor persona, menos mujer, no cuestiona tu virilidad, simplemente lo tienes.
    • En general, para afrontar un problema de salud, es bueno disponer de apoyo de los nuestros, pareja, familia, amigos, etc. Es bueno acudir a la primera visita con tu pareja, con un familiar cercano o alguien de confianza, que te ayude a procesar toda la información.
    • La infertilidad, como cualquier problema de salud, precisa de la atención y el soporte de profesionales de la salud. Evita ponerte en manos de personas no cualificadas y autorizadas para el ejercicio de profesiones de la salud, ponte en manos de profesionales, confía en nosotros.

    Referencias

    • Dancet, E. A. F., Van Empel, I. W. H., Rober, P., Nelen, W. L. D. M., Kremer, J. A. M., & D’Hooghe, T. M. (2011). Patient-centred infertility care: a qualitative study to listen to the patient’s voice. Human Reproduction, 26(4), 827-833.
    • Saif, J., Rohail, I., & Aqeel, M. (2021). Quality of life, coping strategies, and psychological distress in women with primary and secondary infertility; a mediating model. Nature-Nurture Journal of Psychology, 1(1).
    Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

    Autor: Miguel García Fernández

    Genética y reproducción (I)

    Hablemos de genética y reproducción (I)

    El cuerpo de los seres humanos está formado por la unión de diferentes órganos y tejidos, y éstos están formados por unidades muy pequeñas que llamamos células. Podríamos decir que la célula es la unidad fundamental del ser humano. Somos un montón de células bien organizadas.
    Esta organización de nuestras células, lo que somos, lo que hacemos, está determinado por nuestra genética, que podríamos decir que es el libro de instrucciones de las células.
    En las consultas de medicina reproductiva es habitual que surja el tema de la genética reproductiva, y como es un tema farragoso hemos querido hacer esta serie de artículos para intentar aclarar qué es un cromosoma, un gen, el diagnóstico genético preimplantacional y otros términos relacionados.

    La genética en el estudio básico de reproducción

    Todos los seres humanos tenemos 46 cromosomas, ni uno más ni uno menos, esa condición es la que denominamos “euploidía”. Es decir, cuando un ser humano tiene 46 “libros” en sus células es euploide, si tuviera 47, 48, 45… entonces sería “aneuploide”. Ese es el caso del síndrome de Down, síndrome de Edwards, etc. Existen aneuploidías “viables”, es decir que nacen y que se desarrollan, y otras “no viables”, que van a provocar abortos o simplemente no generar embarazo.
    Nosotros, antes de empezar el tratamiento, hemos pedido un cariotipo, la foto de los cromosomas, a los miembros de la familia que van a aportar gametos, es necesario porque tenemos que saber si vosotros sois euploides.

    ¿Cuántos cromosomas tenemos?

    En esa foto de los cromosomas podéis ver que los 46 se organizan en 23 parejitas.
    Todos tenemos una pareja del cromosoma 1, una pareja del cromosoma 2, del 3, y así hasta la pareja de cromosomas 22. Luego hay una última pareja, los cromosomas sexuales, que en las mujeres serán XX y en los hombres XY.
    ¿Por qué tenemos 2 de cada? Muy sencillo, porque una de las copias nos las ha transmitido nuestro padre y la otra nuestra madre.
    En la imagen hemos puesto en diferente color los cromosomas que cada uno de estos personajes ha recibido de su madre o de su padre.

    eje hipotálamo hipofisis ovario

    No me salen las cuentas…

    Pero, ¿si todas mis células tienen 46 cromosomas (23 parejas), cómo pueden mis padres darme cada uno 23 unidades? ¿No deberían los gametos (óvulos y espermatozoides) tener 46 cromosomas? Pues resulta que los gametos (el óvulo de la mujer y los espermatozoides del hombre) son unas células especiales, y en el proceso en el que se forman parten a la mitad la “dotación cromosómica” y por eso solo tienen 1 de cada.

    Un resumen por favor

    Un ser humano normal es euploide, tiene 46 cromosomas en 23 parejas, pero los gametos tienen solo 23 (1 de cada tipo).
    Las células que dan lugar a los gametos (óvulos y espermatozoides) son originalmente células de 46 cromosomas, pero en un momento determinado se dividen en dos células y cada una se lleva la mitad de los cromosomas.
    Luego, al juntarse los gametos del hombre y la mujer es cuando formamos de nuevo una célula de 46 cromosomas que luego se seguirá desarrollando hasta ser un individuo.

    Referencias

    • Townsend-Nicholson, A., Bolsover, S. R., FitzHarris, G., Shephard, E. A., Hyams, J. S. & Patel, S. (2022, 2 mayo). Cell Biology: A Short Course (4.a ed.). Wiley-Blackwell.
    Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

    Autor: Miguel García Fernández

    La infertilidad vivida por los hombres

    La infertilidad vivida por los hombres

    La medicina reproductiva es un campo del conocimiento que ayuda a tratar los problemas de infertilidad de muchos tipos de familias, heterosexuales, homosexales, personas transgénero, etc.
    Si evaluamos las investigaciones sociales que se vienen realizando en los últimos años vemos que hay poca información sobre la vivencia de la infertilidad en los hombres. En este pequeño artículo queremos repasar la evidencia disponible sobre esta vivencia.

    Convertirse en padres

    Formar una familia propia, bajo cualquiera de los posibles modelos, es un proceso normativo que requiere ajustar diferentes facetas de la vida, individuales, de pareja y familiares, en un periodo de cambio, que va a resultar en una reconstrucción de uno mismo.
    Convertirse en padres/madres es un paso más dentro de esta formación de una familia, y es un proceso que demanda un gran esfuerzo, que es capaz de exponer las diferencias dentro de la familia, puede incluso convertirse en un proceso destructivo para algunas familias.
    La infertilidad, en la literatura social y antropológica, se conceptualiza como un desafío social y psicológico para hombres y mujeres, que cuestiona su propia identidad, al poner en duda su propia identidad de rol y de género.
    En ocasiones se experimenta como un evento que rompe el curso vital previsto y que hace cuestionarse el futuro de la familia.

    La infertilidad masculina como una crisis

    Los problemas de ferilidad tienen el potencial de modificar (incluso destruir) las perspectivas de futuro.
    Aunque se ha estudiado muy poco las motivaciones y los deseos de los hombres en general por ser padres, es evidente que, para muchos de ellos, convertirse en padres en un evento clave en su curso vital.
    El fracaso en la reproducción puede provocar una gran crisis.
    Curiosamente esta crisis puede desencadenarse durante los tratamientos de reproducción asistida que, de alguna forma, materializan, hacen real, la infertilidad.

    la infertilidad de origen masculino

    Un tercio de las familias que acuden a los servicios de medicina reproductiva lo harán por infertilidad de origen masculino, y otro tercio por causas mixtas.
    El diagnóstico de infertilidad masculina es una crisis vital, muchos hombres sienten que ser incapaces de provocar un embarazo en sus parejas cuestiona su masculinidad.

     

    Los hombres «siendo fuertes»

    Algunos autores nos indican que «Mientras que las mujeres , a menudo, se sienten debastadas por el diagnóstico de infertilidad, los hombres se siente meramente disgustados». Muchos estudios se han centrado en ¿Quién se siente peor? en vez de centrarse en cómo de diferentes son las experiencias de hombres y mujeres en relación a este diagnóstico.
    Se ha establecido como una norma que, en los hombres, una respuesta aceptable ante el diagnóstico de infertilidad, es «ser fuerte» en favor de su pareja, incluso si eso implica reprimir sus emociones. Los hombrs asumen por lo tanto el rol de tener las «emociones de un ladrillo».
    Debido a las convenciones sociales dominantes y al patriarcado en el que vivimos los hombres entienden que a ellos les ha tocado «ser los fuertes» en la relación, no compartiendo sus sentimientos, convirtiéndose en un apoyo para los demás.
    Aunque esta es la visión dominante ya comienzan a aparecer estudios que hablan de duelo, afrontamiento, culpabilidad, y depresión en relación a esta vivencia.

    El deseo de la paternidad

    Sabemos muy poco sobre las reacciones emocionales de los hombres en relación a su deseo de ser padres. En un estudio cualitativo uno d elos varones participantes decía «yo también estoy desesperado por tener hijos, pero no lo muestro.» Otros hombres también decían «los hombres estamos igual de afectados por este deseo insatisfecho de tener un hijo, pero somos menos abiertos con nuestras emociones.»

    Ser padre después de la infertilidad

    Algunos estudios sugieren que el modelo social predominante separa alos hombres de esta construcción de la paternidad al mantenerlos a distancia en los procesos de reproducción asistida y de embarazo, y que, una vez que nace el niño, comienza a construirse mediante la crianza compartida.
    Los hombres describen que se encuentran físicamente distanciados del proceso, en especial durante las fases más físicas del proceso, estimulación, punciones, transferencias, etc.

    Conclusión

    Ser padre es una faceta vital de la mayor parte de los varones, y debemos evitar los discursos del tipo «a ellos les da igual», «se quedarían bien como están».
    La infertilidad es vivida como una disrrupción en la vida, como una pérdida, tanto en hombres como mujeres, en los hombres supone un cuestionamiento de la virilidad, masculinidad, del rol social.
    La Sociedad patriarcal impone a los hombres un modelo en el que deben ser «los fuertes» y no mostrar sus emociones, ser la roca inamovible.
    Los servicios de medicina reproductiva deben adaptarse para evitar que los hombres se distancien del proceso para que puedan construir la paternidad desde el primer momento, así como darles el espacio para que puedan expresar sus emociones y sus preferencias.

    Referencias

    • Hegyi, B. E., Kozinszky, Z., Badó, A., Dombi, E., Németh, G., & Pásztor, N. (2019). Anxiety and depression symptoms in infertile men during their first infertility evaluation visit. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, 40(4), 311-317.
    • Fernandes, J., Pedro, J., Costa, M. E., & Martins, M. V. (2021). Effect of depression and anxiety on sexual functioning in couples trying to conceive with and without an infertility diagnosis. Psychology & Health, 1-18.
    Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

    Autor: Miguel García Fernández