Genética y reproducción (II)

Hablemos de genética y reproducción (II)

Hay una cuestión que aparece recurrentemente en las consultas de reproducción asistida, «si nos hemos hecho el cariotipo y los dos estamos bien… ¿cómo puede ser que nuestros embriones puedan estar mal?»

Para intentar responder a esta pregunta vamos a seguir desarrollando el tema de la genética y la medicina reproductiva.

Recordamos el post anterior

En el resumen del post anterior sobre genética y reproducción concluiamos explicando que todos los seres humanos tenemos 46 cromosomas, ni uno más ni uno menos, esa condición es la que denominamos “euploidía”.

Entonces introducíamos las palabras «euploide» y «aneuploide». Cuando un individuo (persona, embrión, etc…) tiene 46 cromosomas entonces es euploide, en caso contrario es aneuploide.
También explicábamos que los gametos, espermatozoides y óvulos, tienen 23 cromosomas para que, al juntarse, se forme un ser nuevo de 46 cromosomas.

«Pero… ¿Si nosotros somos euploides….?»

Un individuo, hombre o mujer, que sea euploide, debería tener gametos de 23 cromosomas, pero existen muchas circunstancias que provocan que esto no sea así.
En primer lugar tenemos que saber que los gametos son células que se generan por división de otras células, en un primer momento esas células tienen 46 cromosomas, pero al final de su diferenciación, cuando ya se van a convertir en los gametos, se dividen en 2 directamente, generando 2 gametos de 23 cromosomas (meiosis).
En esa última división puede haber un error y que los gametos tengan una carga cromosómica equivocada. Enla imagen siguiente os mostramos gráficamente cómo aparece un error en una meiosis y aparecen 2 ovocitos con 22 y 24 cromosomas respectivamente.

eje hipotálamo hipofisis ovario

¿Podemos saber si un gametos está bien o mal?

Estaría genial poder seleccionar solamente los gametos euploides cuando hacemos técnicas de reproducción asistida, pero para esto deberíamos, lo primero de todo, poder «diagnosticar» a los gametos. ¿se puede? Si… y no.

Los gametos concretos que se van a utilizar para generar un embrión, el óvulo y el espermatozoide, no se pueden analizar, ya que habría que destruirlos. Pero sí que podemos hacer algunas cosas antes de llegar a ese momento.

En el caso del hombre podemos coger espermatozoides antes de los tratamientos y analizarlos para saber cuántos son euploides y cuantos aneuploides. Es normal que todos los hombres tengan un porcentaje de aneuploides (en millones de divisiones alguno siempre falla) pero, si el porcentaje está por encima de un límite, entonces podemos suponer que los espermatozoides que vamos a utilizar para fecundar los óvulos tienen muchas papeletas de ser aneuploides.

En el caso de la mujer no podemos hacer estos estudios, pero tenemos una estadística mundial que nos indica el porcentaje de embriones aneuploides que esperaríamos encontrar en una mujer cualquiera en función de su edad. Aunque cualquier mujer a cualquier edad puede generar embriones aneuploides, sabemos que según aumenta la edad aumenta ese porcentaje, y a partir de los 38 años ya entramos en zona de peligro.

Y todo esto… ¿a dónde nos lleva?

Tanto si encontramos muchas aneuploidías en los espermatozoides, como si la mujer tiene 38 o más años, entonces podemos sospechar que esos embriones que vamos a generar pueden ser aneuploides, y entonces podemos hacerles un diagnóstico directamente.

Aquí aparecen dos términos que habrás escuchado en la consulta. Biopsia de embriones y diagnóstico genético preimplantacional (DGP o PGT). Os los explicamos.

El diagnóstico genético preimplantacional es, básicamente, hacerle un cariotipo al embrión y saber si es euploide (46 cromosomas en 23 parejas) o aneuploide (cualquier otra alternativa).

Para hacerte a ti el cariotipo te sacamos un poco de sangre, en el caso del embrión tenemos que esperar que haya hecho un montón de divisiones y que ya tenga un buen número de células (estadío de blastocito), generalmente esto sucede en el quinto día de incubación, entonces vamos a quitarle unas pocas células (3-7) de la zona del embrión que daría lugar más adelante a la placenta. Para hacerlo, vamos a utilizar varias máquinas del laboratorio (microinyector, láser, microscopio). Esta biopsia no daña el embrión y es la única técnica que existe ahora mismo para poder saber con certeza si el embrión es o no euploide.

Referencias

  • Scarica, C., Cimadomo, D., Dovere, L., Giancani, A., Stoppa, M., Capalbo, A. & Canipari, R. (2019). An integrated investigation of oocyte developmental competence: expression of key genes in human cumulus cells, morphokinetics of early divisions, blastulation, and euploidy. Journal of assisted reproduction and genetics, 36(5), 875-887.
  • Townsend-Nicholson, A., Bolsover, S. R., FitzHarris, G., Shephard, E. A., Hyams, J. S. & Patel, S. (2022). Cell Biology: A Short Course (4.a ed.). Wiley-Blackwell.
Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

Autor: Miguel García Fernández

En la salud y en la infertilidad

En la salud y en la infertilidad

“A mi no me pasa nada”, “nos han hecho pruebas y estamos bien”. Estas son frases muy habituales en la primera visita en una consulta de medicina reproductiva. Pero cuando una familia, tras meses o incluso años buscando una gestación, se coloca frente a un médico especialista en reproducción humana, lo más habitual es que haya uno o varios problemas de salud que están impidiendo o dificultando que este sueño se cumpla.
En este post vamos a hablar de salud y de enfermedad, y de cómo estos conceptos afloran durante el descubrimiento de la infertilidad.

¿Cómo define la OMS la salud?

“La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta cita la encontramos en el Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que fue adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61, y que entró en vigor el 7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948 y es la que todos los profesionales de la salud hemos aprendido en nuestros respectivos estudios universitarios.

¿Cómo define la OMS la infertilidad?

La infertilidad es un problema de salud mundial que afecta a millones de personas en edad de procrear en todo el mundo. Los datos disponibles indican que entre 48 millones de parejas y 186 millones de personas tienen infertilidad en todo el mundo.
La infertilidad primaria es la incapacidad de lograr un embarazo, mientras que la infertilidad secundaria se refiere a no poder conseguir un embarazo después de una concepción previa. La Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS proporciona más información sobre las numerosas causas primarias y secundarias de la infertilidad tanto en mujeres como en hombres.
La infertilidad puede deberse a factores masculinos, femeninos, a una combinación de ambos o ser idiopática. En todo caso, tanto en las mujeres como en los hombres, los factores ambientales y de estilo de vida —como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad y la exposición a los contaminantes ambientales— se han asociado con menores tasas de fecundidad.

No solo ausencia de enfermedad

La definición de salud que nos da la OMS nos indica claramente que la salud no es solo cosa de enfermedades. Esta es una cuestión que es difícil transmitir a las familias en esos primeros contactos que mantenemos.
“Si yo no tengo ningún problema, ¿porqué acudir a un servicio de medicina reproductiva? ¡yo no estoy enferma!” Pues la respuesta es sencilla. Los profesionales de la salud que prestamos nuestros servicios en las unidades de medicina reproductiva, ginecólogos, enfermeras, psicólogos, embriólogos, etc, tenemos como misión cuidar de la salud de las personas, no solo tratar enfermedades.
Cuidar de la salud implica diagnosticar los problemas de salud y/o enfermedades (en ocasiones son la causa de la infertilidad), indicar y proporcionar los cuidados necesarios para la prevención, mantenimiento y tratamientos de los problemas y, cuando todo lo demás falla, proporcionar alivio, acompañamiento, apoyo y orientación para el afrontamiento de la situación.

El afrontamiento del problema de salud

“Llegamos sanos a la clínica, y salimos enfermos”. Esta frase también la hemos escuchado muchas veces. Y es la que nos motiva a escribir estas líneas.
Descubrir que se padece una enfermedad o que se tiene un problema de salud es una situación de pérdida, y esto es lo que viven muchas familias que vienen a vernos, el descubrimiento de la infertilidad.
La respuesta humana a la pérdida es el duelo, y el proceso por el que integramos esa pérdida en nuestra vida y seguimos hacia delante, es el afrontamiento.
La infertilidad no es un problema de salud cualquiera, es trascendental, ya que implica el miedo a no poder tener hijos. Los tratamientos de reproducción asistida no son fáciles, pueden ser un reto físico, emocional, económico, familiar, por ese motivo es importante afrontar el problema desde el primer momento.

Preparación de la primera visita en un centro de medicina reproductiva

En muchos foros, en las redes sociales, en los chats de pacientes, se explica cómo preparar esa primera visita, qué preguntas hacer, qué aspectos se deben tener en cuenta para elegir, etc.
Todas estas indicaciones están bien, y son totalmente acertadas, pero a nosotros nos gustaría añadir alguna cosa a esa preparación, y es cómo debes prepararte para esa primera visita con nosotros.

  • Si llevas meses intentando lograr una gestación y no ha sido posible entonces tienes un problema de salud, la infertilidad.
  • La infertilidad te está sucediendo a ti, no está sucediendo por ti.
  • Tener un problema de salud no es algo que te haga peor persona, menos mujer, no cuestiona tu virilidad, simplemente lo tienes.
  • En general, para afrontar un problema de salud, es bueno disponer de apoyo de los nuestros, pareja, familia, amigos, etc. Es bueno acudir a la primera visita con tu pareja, con un familiar cercano o alguien de confianza, que te ayude a procesar toda la información.
  • La infertilidad, como cualquier problema de salud, precisa de la atención y el soporte de profesionales de la salud. Evita ponerte en manos de personas no cualificadas y autorizadas para el ejercicio de profesiones de la salud, ponte en manos de profesionales, confía en nosotros.

Referencias

  • Dancet, E. A. F., Van Empel, I. W. H., Rober, P., Nelen, W. L. D. M., Kremer, J. A. M., & D’Hooghe, T. M. (2011). Patient-centred infertility care: a qualitative study to listen to the patient’s voice. Human Reproduction, 26(4), 827-833.
  • Saif, J., Rohail, I., & Aqeel, M. (2021). Quality of life, coping strategies, and psychological distress in women with primary and secondary infertility; a mediating model. Nature-Nurture Journal of Psychology, 1(1).
Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

Autor: Miguel García Fernández

Genética y reproducción (I)

Hablemos de genética y reproducción (I)

El cuerpo de los seres humanos está formado por la unión de diferentes órganos y tejidos, y éstos están formados por unidades muy pequeñas que llamamos células. Podríamos decir que la célula es la unidad fundamental del ser humano. Somos un montón de células bien organizadas.
Esta organización de nuestras células, lo que somos, lo que hacemos, está determinado por nuestra genética, que podríamos decir que es el libro de instrucciones de las células.
En las consultas de medicina reproductiva es habitual que surja el tema de la genética reproductiva, y como es un tema farragoso hemos querido hacer esta serie de artículos para intentar aclarar qué es un cromosoma, un gen, el diagnóstico genético preimplantacional y otros términos relacionados.

La genética en el estudio básico de reproducción

Todos los seres humanos tenemos 46 cromosomas, ni uno más ni uno menos, esa condición es la que denominamos “euploidía”. Es decir, cuando un ser humano tiene 46 “libros” en sus células es euploide, si tuviera 47, 48, 45… entonces sería “aneuploide”. Ese es el caso del síndrome de Down, síndrome de Edwards, etc. Existen aneuploidías “viables”, es decir que nacen y que se desarrollan, y otras “no viables”, que van a provocar abortos o simplemente no generar embarazo.
Nosotros, antes de empezar el tratamiento, hemos pedido un cariotipo, la foto de los cromosomas, a los miembros de la familia que van a aportar gametos, es necesario porque tenemos que saber si vosotros sois euploides.

¿Cuántos cromosomas tenemos?

En esa foto de los cromosomas podéis ver que los 46 se organizan en 23 parejitas.
Todos tenemos una pareja del cromosoma 1, una pareja del cromosoma 2, del 3, y así hasta la pareja de cromosomas 22. Luego hay una última pareja, los cromosomas sexuales, que en las mujeres serán XX y en los hombres XY.
¿Por qué tenemos 2 de cada? Muy sencillo, porque una de las copias nos las ha transmitido nuestro padre y la otra nuestra madre.
En la imagen hemos puesto en diferente color los cromosomas que cada uno de estos personajes ha recibido de su madre o de su padre.

eje hipotálamo hipofisis ovario

No me salen las cuentas…

Pero, ¿si todas mis células tienen 46 cromosomas (23 parejas), cómo pueden mis padres darme cada uno 23 unidades? ¿No deberían los gametos (óvulos y espermatozoides) tener 46 cromosomas? Pues resulta que los gametos (el óvulo de la mujer y los espermatozoides del hombre) son unas células especiales, y en el proceso en el que se forman parten a la mitad la “dotación cromosómica” y por eso solo tienen 1 de cada.

Un resumen por favor

Un ser humano normal es euploide, tiene 46 cromosomas en 23 parejas, pero los gametos tienen solo 23 (1 de cada tipo).
Las células que dan lugar a los gametos (óvulos y espermatozoides) son originalmente células de 46 cromosomas, pero en un momento determinado se dividen en dos células y cada una se lleva la mitad de los cromosomas.
Luego, al juntarse los gametos del hombre y la mujer es cuando formamos de nuevo una célula de 46 cromosomas que luego se seguirá desarrollando hasta ser un individuo.

Referencias

  • Townsend-Nicholson, A., Bolsover, S. R., FitzHarris, G., Shephard, E. A., Hyams, J. S. & Patel, S. (2022, 2 mayo). Cell Biology: A Short Course (4.a ed.). Wiley-Blackwell.
Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

Autor: Miguel García Fernández

La infertilidad vivida por los hombres

La infertilidad vivida por los hombres

La medicina reproductiva es un campo del conocimiento que ayuda a tratar los problemas de infertilidad de muchos tipos de familias, heterosexuales, homosexales, personas transgénero, etc.
Si evaluamos las investigaciones sociales que se vienen realizando en los últimos años vemos que hay poca información sobre la vivencia de la infertilidad en los hombres. En este pequeño artículo queremos repasar la evidencia disponible sobre esta vivencia.

Convertirse en padres

Formar una familia propia, bajo cualquiera de los posibles modelos, es un proceso normativo que requiere ajustar diferentes facetas de la vida, individuales, de pareja y familiares, en un periodo de cambio, que va a resultar en una reconstrucción de uno mismo.
Convertirse en padres/madres es un paso más dentro de esta formación de una familia, y es un proceso que demanda un gran esfuerzo, que es capaz de exponer las diferencias dentro de la familia, puede incluso convertirse en un proceso destructivo para algunas familias.
La infertilidad, en la literatura social y antropológica, se conceptualiza como un desafío social y psicológico para hombres y mujeres, que cuestiona su propia identidad, al poner en duda su propia identidad de rol y de género.
En ocasiones se experimenta como un evento que rompe el curso vital previsto y que hace cuestionarse el futuro de la familia.

La infertilidad masculina como una crisis

Los problemas de ferilidad tienen el potencial de modificar (incluso destruir) las perspectivas de futuro.
Aunque se ha estudiado muy poco las motivaciones y los deseos de los hombres en general por ser padres, es evidente que, para muchos de ellos, convertirse en padres en un evento clave en su curso vital.
El fracaso en la reproducción puede provocar una gran crisis.
Curiosamente esta crisis puede desencadenarse durante los tratamientos de reproducción asistida que, de alguna forma, materializan, hacen real, la infertilidad.

la infertilidad de origen masculino

Un tercio de las familias que acuden a los servicios de medicina reproductiva lo harán por infertilidad de origen masculino, y otro tercio por causas mixtas.
El diagnóstico de infertilidad masculina es una crisis vital, muchos hombres sienten que ser incapaces de provocar un embarazo en sus parejas cuestiona su masculinidad.

 

Los hombres «siendo fuertes»

Algunos autores nos indican que «Mientras que las mujeres , a menudo, se sienten debastadas por el diagnóstico de infertilidad, los hombres se siente meramente disgustados». Muchos estudios se han centrado en ¿Quién se siente peor? en vez de centrarse en cómo de diferentes son las experiencias de hombres y mujeres en relación a este diagnóstico.
Se ha establecido como una norma que, en los hombres, una respuesta aceptable ante el diagnóstico de infertilidad, es «ser fuerte» en favor de su pareja, incluso si eso implica reprimir sus emociones. Los hombrs asumen por lo tanto el rol de tener las «emociones de un ladrillo».
Debido a las convenciones sociales dominantes y al patriarcado en el que vivimos los hombres entienden que a ellos les ha tocado «ser los fuertes» en la relación, no compartiendo sus sentimientos, convirtiéndose en un apoyo para los demás.
Aunque esta es la visión dominante ya comienzan a aparecer estudios que hablan de duelo, afrontamiento, culpabilidad, y depresión en relación a esta vivencia.

El deseo de la paternidad

Sabemos muy poco sobre las reacciones emocionales de los hombres en relación a su deseo de ser padres. En un estudio cualitativo uno d elos varones participantes decía «yo también estoy desesperado por tener hijos, pero no lo muestro.» Otros hombres también decían «los hombres estamos igual de afectados por este deseo insatisfecho de tener un hijo, pero somos menos abiertos con nuestras emociones.»

Ser padre después de la infertilidad

Algunos estudios sugieren que el modelo social predominante separa alos hombres de esta construcción de la paternidad al mantenerlos a distancia en los procesos de reproducción asistida y de embarazo, y que, una vez que nace el niño, comienza a construirse mediante la crianza compartida.
Los hombres describen que se encuentran físicamente distanciados del proceso, en especial durante las fases más físicas del proceso, estimulación, punciones, transferencias, etc.

Conclusión

Ser padre es una faceta vital de la mayor parte de los varones, y debemos evitar los discursos del tipo «a ellos les da igual», «se quedarían bien como están».
La infertilidad es vivida como una disrrupción en la vida, como una pérdida, tanto en hombres como mujeres, en los hombres supone un cuestionamiento de la virilidad, masculinidad, del rol social.
La Sociedad patriarcal impone a los hombres un modelo en el que deben ser «los fuertes» y no mostrar sus emociones, ser la roca inamovible.
Los servicios de medicina reproductiva deben adaptarse para evitar que los hombres se distancien del proceso para que puedan construir la paternidad desde el primer momento, así como darles el espacio para que puedan expresar sus emociones y sus preferencias.

Referencias

  • Hegyi, B. E., Kozinszky, Z., Badó, A., Dombi, E., Németh, G., & Pásztor, N. (2019). Anxiety and depression symptoms in infertile men during their first infertility evaluation visit. Journal of Psychosomatic Obstetrics & Gynecology, 40(4), 311-317.
  • Fernandes, J., Pedro, J., Costa, M. E., & Martins, M. V. (2021). Effect of depression and anxiety on sexual functioning in couples trying to conceive with and without an infertility diagnosis. Psychology & Health, 1-18.
Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

Autor: Miguel García Fernández

Conoce tu reserva ovárica

Conoce tu reserva ovárica

La reserva ovárica es el número de óvulos que una mujer tiene disponibles en un momento determinado de su vida, esta reserva disminuye con la edad, condicionando las posibilidades de las mujeres para ser madres.
El ritmo de vida actual y otros condicionantes sociales, laborales o familiares, han provocado un retraso continuo de la edad a la que las mujeres deciden tener el primer hijo, encontrándose muchas de ellas con problemas de fertilidad.
El potencial reproductivo de una mujer es un complejo proceso biológico condicionado por la edad, la genética, factores ambientales y sociales, y uno de sus determinantes en la reserva ovárica, es decir, la cantidad de ovocitos que le quedan en el ovario y la calidad d elos mismos.
Esta reserva disminuye de forma inversa a la edad, ocasionando una disminución de la capacidad reproductiva de la mujeres a los largo de los años.

Factores que afectan a la reserva ovárica

Aunque la edad es el principal factor en la disminución de la reserva ovárica, hay otros factores que también van a perjudicarla, como son el tabaco, la obesidad, la endometriosis, síndorme de X frágil o los tatamientos oncológicos. También la historia familiar de momento de instauración de la menopausia en las mujeres de la familia.

La capacidad reproductiva de la mujer está determinada por Cantidad y calidad genética de los ovocitos

A partir de los 38 años aumenta mucho el número de alteraciones cromosómocas en los embriones que produce la mujer, aumentando el riesgo de aboto y de descendencia con cromosomopatías.

La capacidad reproductiva de la mujer está determinada por Cantidad y calidad genética de los ovocitos

A partir de los 38 años aumenta mucho el número de alteraciones cromosómocas en los embriones que produce la mujer, aumentando el riesgo de aboto y de descendencia con cromosomopatías.

¿Podemos conocer nuestra reserva ovárica?

Si, los dos métodos más utilizados son el recuento de folículos antrales mediante ecografía y la determinación de la hormona antimulleriana en sangre.

Recomendaciones

La edad es el principal determinante de la capacidad reproductiva de la mujer, tanto por la cantidad de folículos disponibles como de las características genéticas de éstos.
Es importante que las mujeres, aunque no tengan deseos de ser madre en ese momento, estén asesoradas por los profesionales de la salud sobre la valoración de la reserva ovárica y las condiciones que la afectan, para que puedan tomar decisiones sobre la planificación de la maternidad o la preservación de la fertilidad.

Infografia reserva ovárica

Referencias

  • Bhide P et al. Biomarkers of ovarian reserve in childhood and adolescence: A systematic review. (2019)
  • Practice Committee of the American Society for Reproductive Medicine. Fertility evaluation of infertile women: a committee opinion. (2021)
  • Khan HL et al. (2019)Antral follicle count (AFC) and serum anti-Müllerian hormone (AMH) are the predictors of natural fecundability have similar trends irrespective of fertility status and menstrual characteristics among fertile and infertile women below the age of 40 years.
  • Zondervan KT et al. (2020) Endometriosis. (2020)
    Walker Z et al. Oocyte cryopreservation review: outcomes of medical oocyte cryopreservation and planned oocyte cryopreservation. (2022)

  • La Marca A et al. (2017) Female age, serum antimüllerian hormone level, and number of oocytes affect the rate and number of euploid blastocysts in IVF/ICSI cycles.
Doctora Alicia Francos Perez ginecóloga reproducción asistida fertilidad Asturias

Autor: Miguel García Fernández

Factores que afectan a la reserva ovárica

Aunque la edad es el principal factor en la disminución de la reserva ovárica, hay otros factores que también van a perjudicarla, como son el tabaco, la obesidad, la endometriosis, síndorme de X frágil o los tatamientos oncológicos. También la historia familiar de momento de instauración de la menopausia en las mujeres de la familia.