#EMBYteca «Madr ¿eh?»

No podíamos terminar el año 2021 sin incorporar a nuestra #EMBYteca este comicbook de la artista gráfica Lyona.
Me vienen a la cabeza un montón de pensamientos y frases sesudas sobre este relato de su proceso para conseguir ser madre… quizá demasiados y todos a tropel, así que voy a empezar por el sentimiento que me provoca. Es un relato precioso.

¿Un cómic en la clínica?

demás de enfermera soy un ávido lector de comics, y por eso estaba muy contento de poder añadir a nuestra EMBYteca un comic sobre reproducción y fertilidad (al final son dos, aunque de Sex¡oh! Hablaremos otro día). Lo que no me imaginaba es que me iba a resultar tan… ¡fundamental! Para recomendar a cualquier familia que se siente en nuestras sillas. La verdad es que recomendaría (aunque no es estrictamente necesario) leer antes Sex¡oh!, para cogerle “la temperatura” al tipo de narración, a mi personalmente me encanta este tipo de humor, con un punto de sátira, un punto de desconcierto, un puntito de perplejidad del autor frente a las cosas que vive, me recuerda mucho a las historias de Guy Deslisle, con la diferencia que las historias de Lyona no transcurren en tierras lejanas, sino que son totalmente nuestras, ¿podríamos hablar de “humor cotidiano”? Quizá, en ocasiones, las situaciones cotidianas es mejor tomárselas con un poco de humor y de sorna… porque la alternativa es ponerse a pegar gritos.

Descubriendo a… ¡la infertilidad!

En Madr¿eh? Lyona nos cuenta algo que vemos todos los días en la clínica, el descubrimiento de un problema de salud por parte de una familia, el descubrimiento de la infertilidad. De nuevo la perplejidad ante lo que sucede a su alrededor. Me encantan algunos dardos envenenados que aparecen desde las primeras páginas a los sanitarios, que por acción o por omisión retrasamos esa información tan necesaria para las mujeres. En su caso una endometriosis es el desencadenante de una baja reserva, pero la edad a la que decide “ponerse a ello” no le ayuda. Durante ese descubrimiento podemos ver también como se elabora el duelo y el afrontamiento de esa pérdida que se descubre, los reproches, la autoculpa, rememorar y buscar en el pasado respuesta, para, finalmente, coger aire y poniéndose manos a la obra para buscar una solución.

El nudo (al cuello)

Después viene el momento de encontrar una clínica, me encanta que en solo dos viñetas sea capaz de mostrarnos dos opiniones médicas totalmente divergentes, lo cual vuelve a ser representado con ese toque de perplejidad y cierta inocencia “si, si…. Entiendo… ya si eso sigo mirando” o “solo estaba mirando, gracias”. Al final la decisión sobre dónde hacerse el tratamiento, guiada por dos cuestiones fundamentales, el consejo de una persona de confianza que ha pasado por ello y el “me pareció que ese médico era el más sincero”. De nuevo aparece un dardito envenenado a la “industria de la reproducción”. En el comic vamos a encontrar todos esos detalles que ya son cotidianos para las familias que acuden a la reproducción asistida pero que son auténticamente “marcianos” para el común de los mortales (todo muy loco si lo piensas detenidamente), con una mención especial para el tema del lenguaje. Porque durante toda la historia Lyona se va fusionando con la terminología científica, ese extraño idioma, y se produce una especie de inculturación en la que ella adopta esa misma terminología y ese mismo idioma. Que, por supuesto, no es compartido con su entorno y también genera algunos momentos divertidos.

Desenlace

Casi al final encontramos una viñeta en la que vemos cómo Lyona asiente ante una afirmación de tipo técnico reconociendo que no se está enterando de nada, y a mi esa escena me hace reflexionar sobre cómo es ese proceso de intercambio cultural entre la medicina y los pacientes, entre los técnicos y los “legos”. Me hace gracia descubrirme a mi mismo explicando las cosas técnicas a las familias que vienen a mi consulta “en términos sencillos” “de forma llana”… ¡muy campechano, oiga! Y darme cuenta de que es muy similar a cuando intentamos hablar con alguien que no entiende el castellano y lo que hacemos es hablar a gritos. O cuando, para eso mismo, hablamos en “indio”, “embrión ser pequeñito” “yo poner en útero” “tu ver gotita blanca”. Solo me queda recomendar este comic muy mucho, creo que debería ser una lectura casi obligatoria para cualquiera entre los 20 y los 30 años, creo que es un comic necesario para visibilizar este problema de salud rodeado de estigma y de autoestigma. Agradezco enormemente a Lyona su activismo en redes al respecto, para visibilizar, normalizar y ayudar a otras familias que sufren estos procesos en silencio. ¡Ah! Y aprovecho para felicitarle por su reciente maternidad. Parece que al final mereció la pena.