Autoadministración de medicación con plumas precargadas - Clínica Emby

Autoadministración de medicación subcutánea en tratamientos de reproducción asistida: Plumas precargadas

Algunas de las medicaciones más frecuentes que se utilizan en los tratamientos de reproducción asistida se administran por vía subcutánea, en la ca de grasa que hay justo por debajo de la piel.
Si no tienes experiencias previas de autoadministración de medicación es posible que esta situación te parezca complicada, pero vamos a intentar demostrarte que es más fácil de lo que parece.

Cosas importantes

¿Cuál es el lugar de inyección? Las inyecciones subcutáneas se administran en la zona “periumbilical”, es decir, alrededor del ombligo. Podemos trazar una circunferencia alrededor del ombligo de 5 cm de radio, esa es la zona prohibida. A partir de ese punto, tanto a derecha como a izquierda puedes ponerte la inyección donde quieras. ¡Ah! Evita cicatrices, hematomas y lesiones. También puede ponerse en otras zonas como la parte lateral y posterior de los brazos y la parte superior y lateral de los muslos, pero es preferible que utilices el abdomen. ¿Qué significa “subcutáneo”? Significa “debajo de la piel”, la capa que está por debajo de la piel es la capa grasa, la grasa corporal tiene muchos vasos sanguíneos, por lo que la medicación que se administra en esa zona entra en acción rápidamente.

Consejos iniciales

  1. El tratamiento solamente dura unos días, intenta organizar una pequeña agenda con la hora de administración de la medicación, si compartes esta agenda con alguien de tu confianza será más probable que se te olvide alguna dosis o te equivoques de hora.
  2. Sabemos que al final te tocará pincharte en medio de una reunión del trabajo, en una cena en casa de la familia o en un atasco, pero vamos a imaginarnos que el escenario es otro. Busca un espacio tranquilo donde puedas dedicarle 3 minutos a esta dosis de medicación, te recomendamos que te sientes en una silla o que te apoyes en un taburete, es posible que en un sillón tumbada te parezca que vás a estár más cómoda, pero te resultará más complicado autoinyectarte la medicación.
  3. Prepara todo el material necesario, planifica el número de inyecciones que vas a necesitar y prepara en una bolsita todo el material que vas a necesitar.

MATERIAL

  • Gasa o algodón
  • Clorhexidina acuosa 1% (también puede servir el alcohol, evita utilizar desinfectante que tiñen la piel como la povidona yodada)
  • Pluma precargada de medicamento
  • Aguja subcutánea
  • Tarro de plástico para desechar las agujas.

Llegó el momento

1. Saca la medicación de la nevera y prepara el material que vas a necesitar para la inyección. Colócalo en una mesa o superficie limpia. 
2. Lávate las manos
3. Selecciona el lugar donde te vas a pinchar, recuerda rotar el lugar de punción, un día derecha, otro izquierda y viceversa.
4. Impregna una gasa o pedacito de algodón con desinfectante (clorhexidina) y limpia la zona donde te vas a pinchar. Una sola pasada es suficiente, comienza en el centro de la zona y vete haciendo círculos dibujando una espiral.
5. Deja actuar al desinfectante. La clorhexidina tiene un tiempo de actuación de 3 minutos, el alcohol de 1 minuto.
6. Mientras dejas actuar al desinfectante coge la pluma de medicación y gira la rueda para seleccionar la dosis de medicación que te han prescrito.
7. Coloca una aguja nueva en el extremo de la pluma y retira el capuchón protector… ¡vamos allá!
8. Coge un pellizco de piel entre el dedo pulgar e índice de la mano que no vas a utilizar para pincharte. Es importante que el pellizco coja solamente piel, ya que lo que queremos es que en ese pellizco solamente haya piel y grasa, si el pellizco es muy amplio también tomaremos tejido de la pared muscular y, aunque no es peligroso, es más probable que te salgan hematomas.
9. Introduce la aguja de forma decidida formando un ángulo de 90 grados con la piel, justo en medio del pellizco.
10. Comienza a apretar despacio el pulsador de la pluma para intrducir la cantidad de medicación seleccionada.
11. Sin dejar de apretar el pulsador retira la aguja despacio.
12. Suelta el pellizo de piel y observa si hay signos de sangrado. No es necesario frotar la zona de punción, apretar con una gasa o poner tiritas.
13. Desenrosca la aguja con cuidado y deposítala en el tarro para agujas, cuando termines el tratamiento llévalo a la clínica para que puedan proceder a destruirlo sin riesgo.

Hemos preparado una infografía a modo de resumen para que te sirva de recordatorio y de guía durante el tratamiento.
Puedes descargarla haciendo “click” aquí.

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