Cáncer testicular e infertilidad

Aunque el cáncer testicular es poco frecuente, es el que más afecta a los varones de entre 15 a 35 años de edad. Es una enfermedad con tratamiento, incluso cuando se ha extendido fuera de los testículos, pero tenemos que estar atentos a cómo puede afectar a los deseos reproductivos de los varones. Aprovechamos este #movember para hacer un post dedicado a los varones y a la prevención de esta patología.
Enfermeras Reproducción asistida

Diagnóstico

En primer lugar, es muy importante ser conscientes de que esta enfermedad existe y que puede afectarnos, de esta forma estaremos atentos a los síntomas y señales de alarma que nos pueden indicar que tenemos cáncer testicular. La mejor forma de diagnóstico precoz es la autopalpación, pero tenemos que conocer los síntomas más frecuentes: – Agrandamiento de cualquiera de los testículos – Aparición de bultos – Dolor sordo en abdomen y/o ingle – Acumulación de líquido en el escroto – Dolores en los testículos y/o escroto – Aumento de tamaño o hipersensibilidad en las mamas (sí, los varones también tenemos) Cuando alguno o varios de estos síntomas duran más de 2 semanas debemos consultar con nuestro médico.

Consecuencias del cáncer testicular

En la mayoría de los casos el cáncer aparece en uno de los testículos, por lo que sólo habría que tratar el testículo afectado. En ese caso el testículo remanente es capaz de producir la testosterona necesaria para el varón. En el caso de que el cáncer estuviese extendido a ambos testículos sería necesario realizar aportes de testosterona mediante geles o parches. En relación a la fertilidad se recomienda conservar muestras de semen antes de iniciar el tratamiento, independientemente de si afecta a 1 o los dos testículos, ya que no solo el cáncer, sino su tratamiento, puede provocar esterilidad. Se recomienda acudir a una unidad de reproducción asistida para congelar varias muestras de semen para su uso posterior, y se recomiendan varias y no solamente 1 ya que el cáncer puede provocar alteraciones en esas muestras, especialmente un recuento o concentración baja.

Niveles de riesgo

En función del tratamiento que se necesite para tratar el cáncer va a haber un riesgo mayor o menor para tener infertilidad.

Alto riesgo

Irradiación corporal total
Radiación testicular de alta dosis
Radiación craneal
Extirpación de uno o ambos testículos
Agentes alquilantes
Procarbazina

Riesgo intermedio

Radiación testicular de dosis media
Cisplatino
Carboplatino
Tratamiento hormonales, deprivación androgénica
Cirugías pélvicas

Riesgo bajo

Radiación testicular de baja dosis
Agentes no alquilantes

Acompañando

Es muy importante contactar lo antes posible con médicos especialistas en fertilidad, urólogos o ginecólogos generalmente, para que puedan asesorarnos sobre cómo proceder para preservar nuestra fertilidad. También es importante que exista un diálogo entre éstos y el equipo de oncología, para valorar los tiempos de los que se dispone antes de instaurar el tratamiento. Tampoco debemos olvidar el asesoramiento desde un punto de vista psicológico y emocional, ya que, especialmente en los menores, cuando aparece el cáncer en la vida de las familias, la supervivencia se convierte en lo único y primordial, dejando de lado cuestiones como la fertilidad que son futuribles.

Supervivientes

En los casos en los que existe un testículo remanente, cuando han pasado alrededor de 2 años de la quimioterapia, la fertilidad puede retornar, aunque en algunos casos puede tardarse más. En esos casos no es necesario utilizar las muestras congeladas y pueden tener descendencia sin necesidad de acudir a técnicas de reproducción asistida. Aquellos varones que pierden la capacidad de producir espermatozoides, o que presentan recuentos muy bajos, sí que van a necesitar la ayuda de la medicina reproductiva.

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